lunes 29 de junio de 2026

Del riego a los silos: cómo la energía solar está transformando la rentabilidad del campo argentino

El agro argentino siempre incorporó tecnología para producir más y mejor. Hoy, la energía solar se suma a esa lista como una herramienta estratégica para reducir costos, ganar previsibilidad y mejorar la competitividad. Dos proyectos realizados en la provincia de Buenos Aires muestran cómo esta transformación ya está en marcha.

29 de junio de 2026 - 13:19

La rentabilidad agropecuaria depende de decenas de variables: rindes, clima, logística, mercados y costos de producción.

Entre esos costos, la energía ocupa un lugar cada vez más importante.

Desde sistemas de riego hasta plantas de acopio de granos, muchas actividades agroindustriales requieren grandes volúmenes de electricidad para sostener su operación diaria. Y en un contexto de tarifas crecientes, controlar ese gasto se volvió una prioridad para productores y empresas.

Es en este escenario donde la energía solar comienza a ganar protagonismo.

"La energía dejó de ser simplemente un gasto operativo. Hoy puede convertirse en un activo estratégico que mejora la rentabilidad del negocio durante más de veinte años", explica Marcos Feroce, socio-gerente de la empresa de energía solar “Sunrise”.

Un aliado natural para el campo

La relación entre el agro y la energía solar tiene una ventaja evidente: gran parte de los consumos energéticos ocurren precisamente durante las horas de mayor generación fotovoltaica.

Bombas de riego, sistemas de ventilación, procesos de secado, cintas transportadoras y equipos de procesamiento funcionan principalmente durante el día, permitiendo aprovechar de manera directa la energía producida por los paneles solares.

Esto genera niveles de autoconsumo muy elevados y proyectos con excelentes indicadores económicos. Además, bajo el régimen de generación distribuida, los excedentes pueden inyectarse a la red eléctrica y transformarse en créditos energéticos que compensan consumos futuros. A nivel productivo, la energía solar puede asegurar la continuidad de la producción, guardando energía en bancos de baterías y protegiéndose ante cortes en el suministro de luz.

Caso 1: cuando el sol mueve el riego

En Daireaux, la firma Erroak S.A., reconocida productora agrícola y miembro del movimiento CREA, enfrentaba un desafío cada vez más habitual: sostener el crecimiento de sus sistemas de riego sin disparar los costos energéticos.

La solución fue la implementación de dos plantas fotovoltaicas On-Grid de aproximadamente 60 kW cada una, diseñadas para complementar el suministro eléctrico tradicional y abastecer parte de la demanda de los pivotes de riego.

El proyecto incluyó una configuración dual, combinando una instalación sobre suelo y otra sobre cubierta, optimizando al máximo los espacios disponibles dentro del establecimiento. También incorporó medidores bidireccionales que permiten inyectar excedentes a la red cuando el sistema de riego permanece inactivo.

"En este tipo de proyectos sucede algo muy interesante: cuando el campo necesita energía para regar, el sistema solar está produciendo en su máximo nivel. Esa coincidencia hace que la ecuación económica sea especialmente favorable", explica Feroce.

Además del ahorro directo, la posibilidad de acumular créditos energéticos acelera el recupero de la inversión y mejora la previsibilidad financiera del establecimiento.

Caso 2: energía solar para una planta de acopio de granos

La energía solar en el agro también encuentra aplicaciones cada vez más relevantes fuera de la producción primaria.

En Norberto de la Riestra, la firma San Martín Pérez Aranaz y Cía. S.A., empresa con más de un siglo de trayectoria en el sector de acopio de granos y comercialización agropecuaria, decidió incorporar generación fotovoltaica para optimizar sus costos energéticos.

El proyecto presentó un desafío técnico particular: el espacio disponible junto al punto principal de conexión eléctrica resultaba insuficiente para instalar la planta solar.

La solución fue desarrollar una infraestructura que permitiera ubicar el campo fotovoltaico a unos 150 metros de distancia, conectándolo mediante una obra eléctrica especialmente diseñada para minimizar pérdidas y garantizar máxima eficiencia.

El sistema, compuesto por 107 paneles bifaciales y un inversor industrial de 50 kW, permite cubrir aproximadamente la mitad de la energía demandada por la operación de los silos.

Según explican desde Sunrise Energía, uno de los beneficios más importantes para este tipo de empresas aparece durante los períodos de menor actividad operativa.

Cuando el consumo disminuye, la energía excedente se inyecta a la red y genera créditos que luego pueden utilizarse durante las épocas de mayor movimiento de granos, ayudando a reducir significativamente la factura eléctrica anual.

Más competitividad para la agroindustria

Los casos de Erroak S.A. y San Martín Pérez Aranaz y Cía. S.A. reflejan una tendencia que se repite en distintos puntos del país.

Cada vez más productores, contratistas, acopiadores y empresas agroindustriales incorporan energía solar no solamente por cuestiones ambientales, sino por razones estrictamente económicas.

La posibilidad de generar energía propia, reducir la dependencia de la red y protegerse frente a futuras subas tarifarias convierte a la tecnología fotovoltaica en una herramienta de gestión cada vez más valiosa.

"El agro argentino siempre fue pionero en la adopción de tecnología cuando los números cierran. Y hoy los números de la energía solar son cada vez más sólidos", sostiene Feroce.

Una tendencia que recién comienza

Con más de 600 proyectos realizados en todo el país y aplicaciones que abarcan desde sistemas de riego hasta acopios, establecimientos avícolas y plantas agroindustriales, la energía solar empieza a consolidarse como una pieza más dentro de la estrategia productiva del campo argentino.

La conclusión parece cada vez más clara: en un sector donde cada punto de eficiencia cuenta, aprovechar la energía del sol dejó de ser una alternativa para convertirse en una ventaja competitiva.

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