El próximo 7 de septiembre los pergaminenses tenemos una cita con la democracia. Se elige quiénes ocuparán las bancas del Concejo Deliberante, y aunque para muchos pueda parecer una elección menor —incluso irrelevante frente a los problemas cotidianos— es una oportunidad clave para mirar con atención a quienes se proponen representarnos.
Porque sí, es cierto: en el día a día, a muchos vecinos de Pergamino no les cambia la vida lo que ocurre dentro del Concejo. Pero también es cierto que, cuando las decisiones se toman sin control, cuando se aprueban ordenanzas sin sentido o se traban iniciativas importantes por mezquindades políticas, lo que no cambia… empeora. Después nos quejamos, pero no nos ocupamos. Este es el momento.
Estamos en una ciudad que, aunque creció, conserva el alma de pueblo. Nos conocemos. Sabemos quién es quién, de qué trabaja, de qué familia viene. Por eso esta semana antes de ir a votar, es fundamental que hagamos algo muy simple pero muy poderoso: preguntar y revisar.
¿Quiénes son las personas que integran cada lista? ¿Qué hicieron por la ciudad? ¿Tienen un compromiso real o solo buscan una oportunidad? ¿Trabajaron alguna vez para los demás? ¿Los conocés del club, del barrio, del comercio? ¿Alguna vez resolvieron un problema o al menos lo intentaron?
No se trata de pensar en izquierda o derecha, ni en etiquetas partidarias. Se trata de cercanía, de empatía, de sentido común. El Concejo Deliberante no debería ser el refugio de los improvisados. Tiene que estar integrado por mujeres y hombres que conozcan la ciudad, que sepan lo que es transitar nuestras calles, atender a los vecinos, gestionar, trabajar en serio, escuchar.
Es momento de hablarlo con amigos, con la familia, en las peñas, en el trabajo, en las organizaciones, en los clubes. No alcanza con ir a votar por inercia o porque “siempre voté a tal”. Hay que elegir a conciencia. Porque después nos quejamos, pero no sabemos ni a quién elegimos.
Y no hay excusa: el 7 de septiembre más que nunca, con acceso a redes, con información al alcance de todos, podemos saber quiénes son. Busquemos los nombres, escuchemos qué dicen, qué proponen, cómo lo dicen. Y sobre todo, miremos si en su historia hay hechos, no solo palabras.
No permitamos que nos vendan candidatos que no sienten Pergamino como propio. La ciudad necesita gente comprometida, cercana, que esté a la altura de lo que somos. No necesitamos figuritas ni slogans vacíos: necesitamos vecinos con vocación, con responsabilidad, con amor por esta tierra.
El domingo 7 de septiembre no es solo una elección. Es una oportunidad para fortalecer nuestra identidad. Porque Pergamino, aunque crece, sigue siendo un lugar donde todos nos cruzamos, donde las decisiones locales importan, y donde aún podemos construir un futuro más justo desde lo más cercano: el Concejo Deliberante.
Revisá. Preguntá. Hablalo. Y votá. Porque si no lo hacemos ahora, después ya es tarde para quejarse.