Luis Caputo se paró ante empresarios en ExpoEFI con un discurso de 50 minutos cargado de proyecciones y confianza, en un momento en que los últimos indicadores publicados por el Indec no acompañan el relato oficial. El ministro de Economía defendió la solidez del programa, anticipó una recuperación en marzo y lanzó cifras de largo plazo que, reconoció él mismo, todavía no dimensiona buena parte de la sociedad.
Los shocks que el Gobierno presentó como victorias
El eje central del discurso fue la resistencia del modelo ante dos presiones simultáneas. La primera, interna: el año pasado el país atravesó lo que Caputo describió como el shock más fuerte de su historia, una dolarización del 50% del M2 que derivó en la mayor corrida cambiaria registrada, elevó la inflación, subió el riesgo país y deprimió el crecimiento. "En vez de crecer al 6% o 7% en 2025, crecimos al 4,4%", admitió. La segunda, externa: la guerra en Medio Oriente disparó los combustibles más de un 60% según el Gobierno, cuando el sector privado lo estima en 35%, una discrepancia que no es menor.
Ambos episodios fueron presentados como pruebas de estrés superadas. Como evidencia, Caputo citó el comportamiento del Banco Central, que lleva acumulados casi 7.000 millones de dólares en compras en lo que va del año. "Compra todos los días dólares para que el peso no se aprecie más. Esto es algo inédito, no pasó nunca", afirmó. Lo que no mencionó es que esa dinámica también refleja un tipo de cambio que el mercado y buena parte del mundo empresarial siguen considerando atrasado.
Febrero fue malo, marzo va a ser bueno
Caputo reconoció sin rodeos que los últimos datos del Indec fueron negativos. Su argumento para sostener el optimismo apunta a indicadores de marzo que aún no son públicos: "La mayoría está en verde, incluso sectores que venían retrasados como industria y construcción". La promesa de que los números mejorarán es recurrente en el discurso oficial desde hace meses, y la audiencia de ExpoEFI la recibió sin cuestionamientos visibles.
En inflación, anticipó que el pico de marzo no se repetirá y que a partir de abril retomará el proceso de desinflación. El crédito pyme está en récord histórico, según dijo, con 2,7% del PBI, más del doble del nivel de 2023. En empleo, reconoció que el empleo registrado cayó, pero sostuvo que el total de puestos de trabajo creció en 100.000. Los salarios muestran resultados mixtos: 3% por encima de noviembre de 2023 según el SIPA, que incluye horas extras y bonos, y 2% por debajo según el Indec.
Las cifras del futuro que nadie todavía puede verificar
La parte más llamativa del discurso fue la de las proyecciones. Caputo enumeró números de largo plazo que, si se cumplen, transformarían la economía argentina de manera estructural. Solo en energía, estimó un superávit de 350.000 millones de dólares entre este año y 2035. En minería, los números llegarían a 512.000 millones en el mismo período. Los 36 proyectos ingresados al RIGI representan compromisos por 900.000 millones de dólares, con siete u ocho adicionales en puerta. El campo proyecta una cosecha de 160 millones de toneladas y las exportaciones totales están rozando por primera vez los 100.000 millones anuales.
Son cifras que impresionan sobre el papel pero que dependen de condiciones que hoy no están todas garantizadas: estabilidad macroeconómica sostenida, marco regulatorio previsible, precios internacionales favorables y financiamiento disponible. El ministro no dedicó demasiado tiempo a esos condicionantes.
"El riesgo kuka es cero"
El cierre político del discurso fue tan enfático como difícil de verificar. "Creo que el riesgo kuka es cero", dijo Caputo, y fue más lejos: "Lo hablo con los gobernadores peronistas; hoy no quieren ni ver a los kirchneristas". El ministro atribuyó la narrativa contraria a una operación de desestabilización y llamó a la audiencia a no dejarse "psicopatear". También mencionó que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, pusieron a la Argentina como modelo por su superávit fiscal y su condición de exportador de petróleo.
El discurso cerró con una apuesta a 2027 y una advertencia para los inversores que resumió bien el tono de toda la presentación: "El riesgo hoy hay que pensarlo diferente. El downside es perderse la oportunidad de invertir en el país que más va a crecer en los próximos 30 años." Una frase que, como buena parte del discurso, suena mejor cuanto menos se la somete a los datos de hoy.