El décimoquinto informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, basado en el relevamiento de 378 localidades maiceras de la Argentina entre el 24 de febrero y el 13 de marzo de 2025, mostró lo previsible: la chicharrita incrementó su presencia en todas las regiones, particularmente en las zonas endémicas del norte del país, como el NOA y el NEA.
La buena noticia es que más del 80% de los cultivos de maíz ya está a salvo del complejo de enfermedades que transmite este vector, dado que ya se encuentra en etapas fenológicas reproductivas (R1-R6) o vegetativas tardías (VT), y en algunas localidades del Litoral o las regiones del Centro ya se está cosechando o cerca de hacerlo.
“En general se ve que obviamente aumentaron las poblaciones de chicharritas, por la época estival y porque se dejaron de hacer intervenciones químicas de control. Pero este aumento llegó demasiado tarde, cuando ya los cultivos se encuentran fuera de la etapa de susceptibilidad”, explicó Alejandro Vera, investigador de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) del Inta y coordinador de la Red.
No obstante, el experto insistió en que, de cara al futuro, “es importante estudiar qué pasa con la población del vector. Por eso es preciso seguir monitoreando, independientemente de que el cultivo esté protegido: hay que seguir viendo cómo fluctúa en el tiempo la dinámica de esta población, para seguir generando información. Cuanta más información recolectemos, más precisos vamos a ser para la toma de decisiones”, indicó.
Zonas específicas
En la región del NOA, el número de localidades con capturas superiores a 50 adultos por trampa aumentó a un 29 % en esta lectura, y dentro de esta categoría, el 17 % registró más de 100 adultos de D. maidis. Sin embargo, es importante señalar que estos aumentos poblacionales ocurren en etapas avanzadas del cultivo, ya que el 86 % de los maíces relevados se encuentran entre vegetativo tardío (VT) y estados reproductivos (R1–R6).
En la región del NEA, se registró un aumento significativo en las localidades con densidades de 21 a 50 adultos de D. maidis, con una mayor concentración en las provincias de Santiago del Estero y Santa Fe, 27 %. En esta región, el 10 % de las localidades monitoreadas se encuentran en estados fenológicos de vegetativo tardío (VT), mientras que el 73 % se encuentra en estados reproductivos.
En el Litoral, los valores se mantuvieron estables con respecto al informe anterior. El avance de la cosecha reflejó que el 47 % de los puntos muestreados presentaron ausencia del vector, mientras que el 19 % correspondió a la categoría de 1 a 4 adultos por trampa. En esta zona agroecológica, el 34 % de los lotes relevados ya fueron cosechados, mientras que el 50 % se encuentra en estado fenológico reproductivo, con predominio de R6.
Por su parte, en la región del Centro-Norte, se registró un incremento a un 26 % en la categoría de 5 a 20 adultos de D. maidis por trampa, con un aumento particularmente notable en el noreste de Córdoba y centro de Santa Fe. En esta última provincia, la localidad de Rafaela presentó la mayor captura de la zona, con 106 adultos en una sola trampa. Sin embargo, en esta región, el 85 % de los cultivos de maíz se encuentra en estados fenológicos reproductivos, entre R2 y R4.
Estrategias a seguir
Es fundamental continuar registrando las capturas de adultos del vector, incluso cuando los cultivos han superado la etapa de mayor susceptibilidad. El análisis de la información generada permitirá comprender mejor su dinámica poblacional estacional y contribuir a una toma de decisiones más confiable y mejor fundamentada.
Además del uso de trampas cromáticas adhesivas, se recomienda realizar una inspección directa sobre el cultivo. Enfatizamos que las trampas cromáticas adhesivas y las inspecciones directas sobre el cultivo son herramientas que se complementan, permitiendo una detección más eficaz de los adultos de D. maidis.
“El cultivo de maíz nos presenta el desafío de implementar un Manejo Integrado de Plagas (MIP) más consciente, donde el monitoreo se convierte en un elemento crítico y estratégico para la toma de decisiones”, sostiene el informe.
El Manejo Integrado de D. maidis implica la combinación de prácticas de monitoreo y medidas para su control diseñadas para minimizar el impacto de las enfermedades causadas por los patógenos que este vector transmite al cultivo de maíz.