En el marco de Expoagro 2026, Rizobacter y Bidcom Agro sellaron una alianza estratégica destinada a impulsar una nueva etapa en las aplicaciones agrícolas mediante drones, integrando ciencia aplicada y tecnología de precisión en un escenario donde la eficiencia y la sustentabilidad ganan cada vez más protagonismo.
Durante la muestra, ambas compañías presentaron los alcances de este acuerdo, que tiene como eje el desarrollo de un adyuvante formulado específicamente para aplicaciones con drones. Este insumo, que será diseñado y validado de manera conjunta por los equipos técnicos de ambas firmas, busca optimizar la calidad de aplicación de fitosanitarios, mejorando la estabilidad de las mezclas, la formación de gotas y la cobertura sobre los cultivos.
La propuesta combinó dos pilares centrales del agro actual: por un lado, la experiencia de Rizobacter en biosoluciones y formulación; por el otro, la capacidad tecnológica de Bidcom Agro en drones y herramientas de aviación de precisión. Esta convergencia se presentó como una respuesta concreta a la creciente adopción de tecnologías aéreas en los sistemas productivos.
Uno de los puntos destacados de la participación en la megamuestra fue la presentación del nuevo Manual de Gota protegida, que incorporó una edición especial orientada a aplicaciones con drones. Esta actualización adaptó los principios tradicionales de calidad de aplicación a los desafíos propios de la tecnología aérea, abordando aspectos clave como la estabilidad de las mezclas, la calidad del agua, la protección de las gotas y la eficiencia en condiciones de bajo volumen.
En paralelo, se desarrollaron capacitaciones intensivas a cargo de especialistas de Rizobacter, enfocadas en la preparación de caldos para drones, con especial énfasis en mezclas de ultra alta concentración. A lo largo de distintas jornadas, los asistentes pudieron acceder a herramientas prácticas para prevenir y resolver problemas frecuentes vinculados a la estabilidad de las aplicaciones.
Mediante demostraciones en laboratorio en tiempo real, se exhibió el comportamiento de los fitosanitarios en distintas condiciones, permitiendo observar fenómenos como la separación de fases, la formación de espumas y la precipitación de sólidos. En ese contexto, se destacó la incidencia de variables críticas como la calidad del agua, el orden de carga de los productos y el ajuste del pH en el resultado final de la aplicación.
Asimismo, se subrayó el rol estratégico de los adyuvantes para garantizar la eficiencia operativa, especialmente en sistemas de pulverización de alta exigencia, donde la continuidad de la aplicación y la calidad de la mezcla resultan determinantes.
Por su parte, Bidcom Agro exhibió su propuesta tecnológica orientada a adaptar las aplicaciones aéreas a las necesidades agronómicas específicas de cada región. El enfoque, según se explicó, no solo apunta a mejorar la eficiencia productiva, sino también a reducir costos operativos y avanzar hacia prácticas más sustentables mediante un uso más preciso de los insumos.
Un aspecto central del proyecto es que el nuevo adyuvante será desarrollado en el LEAF (Laboratorio para la Evaluación de Adyuvantes y Formulaciones), ubicado en Pergamino. Este laboratorio, inaugurado en 2021, se posiciona como el primero de su tipo en Hispanoamérica y cuenta con tecnología de punta para el análisis y desarrollo de formulaciones orientadas a optimizar las aplicaciones sanitarias.
Desde la empresa destacaron que el LEAF permite estudiar en profundidad propiedades clave de los productos, generando conocimiento aplicado para mejorar la eficiencia de los tratamientos y acompañar la evolución tecnológica del agro.
“Esta alianza combina nuestra experiencia en formulación con la capacidad tecnológica de Bidcom. Desarrollar un adyuvante específico para drones nos permite avanzar hacia aplicaciones más eficientes y seguras, acompañando una tendencia que ya es global”, expresó Juan Pablo Timpone, gerente global de Adyuvantes de Rizobacter.
Con este paso, ambas compañías consolidaron una apuesta conjunta que se inscribe en una transformación más amplia del agro, donde la integración entre conocimiento científico y tecnología de precisión aparece como el camino para mejorar la productividad, reducir impactos y responder a los desafíos de una agricultura cada vez más exigente.