Este viernes 24 y sábado 25 a las 20:30, en la sala de HabemusTheatrum (Jujuy 227) se realiza el espectáculo de narración oral para adultos "Contame despacio que estoy apurado". El mismo cierra un ciclo de espectáculos del género, promovidos por la narradora Sheila Kehoe en nuestra ciudad, que se inició en mayo de este año. Ahora es la misma Kehoe quien nos acerca esta obra centrada en cuentos de grandes autores, la mayoría latinoamericanos, como Gabriel García Márquez, Silvina Ocampo e Isabel Allende.
-¿Por qué "Contame despacio que estoy apurado"?
-El nombre del espectáculo hace referencia al resurgiendo de este arte tan ancestral, como es la narración oral, en tiempos donde la vorágine de la vida cotidiana ha confinado el hábito de la lectura a una práctica extraña, minoritaria. La narración oral supone la posibilidad de una pausa, la suspensión momentánea de las variables del tiempo y del espacio de lo real para que tenga lugar otra dimensión de lo posible: el tiempo y el espacio del cuento, del relato.
-¿Hace cuánto te dedicás a la narración oral escénica?
-Hace catorce años que hago narración, con períodos de mayor y de menor intensidad. A lo largo de los años he realizado varios espectáculos en la ciudad, como "Cuentos y Canciones de Amor", que hacíamos con Verónica González en bares y restaurantes, "Dejame que te cuente", "Puro Cuento". También hice espectáculos para niños y para adolescentes y jóvenes, muchos de ellos en escuelas, bibliotecas u otros espacios donde me han ido convocando. En el trayecto fui nutriéndome de distintos maestros, como el chileno Carlos Genovese, Ana María Bovo y actualmente Juan Martín Tapia. Aunque no ha sido menos importante para mí el contagio natural que se produce en el intercambio con otros narradores, a través de encuentros, festivales o rondas de cuenteros. Las narradoras que vinieron a Pergamino este año y actuaron también en Habemus Theatrum son compañeras del mi actual espacio de formación, una ronda de cuenteros latinoamericanos que coordina Juan Martín Tapia.
-¿Por qué la gente debería ver este espectáculo?
-Porque como dice Juan Martín Tapia oír cuentos es un lujo de millonario. Eso de que alguien te cuente un cuento, le dé de comer a tu imaginación. Y porque la literatura tiene el poder de humanizar. Yo creo fervientemente que todos somos distintos, sin embargo en la literatura encuentro que podemos identificarnos hasta los huesos con lo que sienten, temen, desean otras personas y de repente todos somos lo mismo. Creo que eso nos hace más empáticos, menos ególatras, más humanos.
-¿Sigue siendo atractiva una puesta basada en la palabra, en tiempos donde la imagen es tan importante?
-Claro que sí, las palabras evocan imágenes y no cualquier imagen, sino imágenes que son emocionalmente importantes para el que oye. Eso hace que el cuento aunque compartido por muchos tenga siempre una escucha personal e íntima.
-¿El repertorio tiene algún hilo conductor?
-El humor, a través de la empatía. Y también tienen el origen común de que todos son cuentos escritos por grandes autores.
Hay tantos tipos de narración oral como narradores existen y cada uno elige su repertorio como quien elige un vestido, la ropa con la que se siente cómodo, la que mejor expresa quién es uno, de donde viene y a dónde quiere ir. Algunos eligen cuentos populares, mitos, leyendas. En mi caso, estoy muy marcada por la literatura porque la literatura ocupó siempre un lugar muy importante en mi vida familiar y personal.
-Resumiendo, ¿qué van a vivir los que vayan al espectáculo?
-Lo más importante es que la van a pasar bien, que no es poco. Y van a tener la posibilidad de viajar con la mente, con la imaginación a otras vidas, otros mundos. Mundos que elegí porque cuando los visité, sentí que de alguna manera conocerlos me hacían mejor persona.