miércoles 01 de abril de 2026

El rol de la familia en la sociedad actual

7 de septiembre de 2023 - 00:00

La familia es el grupo primario y fundamental de contención que tiene la sociedad. Sin ella, los niños, las niñas y los adolescentes carecerían del entorno que todo ser humano necesita para crecer con valores que permiten compartir la vida en comunidad. Pero debe reconocerse que guiar un hogar implica todo un desafío en tiempos en los que los cambios tecnológicos y la carrera por el consumo ponen en constante tensión la relación entre padres e hijos.

Está comprobado que la ausencia de una adecuada contención familiar expone a niños, adolescentes y jóvenes a una mayor vulnerabilidad frente a, por ejemplo, cuestiones relacionadas con los consumos problemáticos. Es ahí donde los distintos tipos de familia desempeñan un rol irreemplazable y por eso es necesario que se les garantice el acceso a fuentes de trabajo, una vivienda digna y a servicios de salud y educación.

Los casos de consumos de drogas en edades cada vez más tempranas muestran la necesidad de fortalecer a la familia como núcleo básico de contención y, al mismo tiempo, de promover el apoyo de organismos e instituciones especializadas en el abordaje de estas problemáticas para hacer frente a este serio problema que, de una u otra manera, afecta a toda la comunidad.

Las familias deben tener la posibilidad de ayudar a sus hijos a formarse para llevar adelante una vida independiente con responsabilidad. Cada hogar debería tener los recursos necesarios para enseñar a sus hijos a ser libres y a la vez dejar en claro que se deben respetar las reglas compartidas en cada comunidad. No es una tarea sencilla, por cierto. Ocurre que la figura de la familia muchas veces se diluye ante los mensajes agresivos que promueven el consumo de todo tipo de productos, con la promesa de una felicidad que nunca se alcanza. Si a esto se suma la irrupción de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana de los más jóvenes se puede comprender que se está en una época en la que dos instituciones fundamentales en la vida de las personas como son la escuela y la familia han perdido el rol central que tenían en materia de formación de los chicos. Ambas instituciones -la escuela y la familia- hoy están obligadas a competir en una carrera muy desigual contra estereotipos que colocan en el más alto lugar al hedonismo y el individualismo, como objetivos que todos deben alcanzar.

Un párrafo aparte merece la atención que los adultos deben brindar a la primera infancia, que es la etapa que abarca entre el embarazo y los primeros cuatro años de vida, por tratarse de un período fundamental para el desarrollo físico, intelectual y emocional de las personas. Es necesario que los cuidados de la primera infancia ocupen un lugar central en la agenda pública y es de esperar que se redoblen los esfuerzos para garantizar una adecuada atención de los niños, especialmente la que deben recibir los pequeños de los sectores más vulnerables. En ese sentido, es de esperar que no se recorten partidas que son esenciales para llevar atención a los más pequeños y sus madres.

Distintos estudios que se realizaron para evaluar cuáles son las mejores políticas públicas para garantizar los derechos en la primera infancia coinciden en señalar que es necesario abordar al menos tres dimensiones centrales: salud y nutrición, transferencias y licencias, y desarrollo infantil temprano, es decir, educación inicial y servicios de cuidado. Así lo sostiene, por ejemplo, el documento, titulado "Diagnóstico de la Primera Infancia en Argentina" elaborado oportunamente por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento en el que se plantea la necesidad de dar prioridad a la atención de la primera infancia

Como se dijo, los primeros años de vida son una etapa fundamental para la salud y la educación del niño y la familia juega un rol insustituible en ese período. Las políticas públicas, entonces, deben estar orientadas a fortalecer los lazos familiares, garantizar el acceso al trabajo a los padres y a una vivienda digna para las familias. En la medida en que se adopten medidas para fortalecer a las familias y éstas, a su vez, aseguren una atención adecuada a los niños en la primera infancia, se estarán sentando las bases para el crecimiento económico y la integración social que necesita nuestra sociedad.

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