jueves 14 de mayo de 2026

Limpiaparabrisas: de un brazo oscilante a las ondas sonoras

29 de enero de 2014 - 00:00

Las nuevas tecnologías, las actuales tendencias de diseño, los nuevos desarrollos en seguridad, son entre otros, factores a considerar en los nuevos modelos de autos que se ofrecen en el mercado, acción que también se exterioriza en nuevas generaciones de vehículos existentes.

Muchas veces recordamos a los limpiaparabrisas sólo cuando empieza a llover, pero ya es tarde. Unos cuantos cuidados lo ayudarán a conducir con mayor seguridad en días en que los riesgos se potencian. Una pieza barata que puede evitarle problemas. Las condiciones de circulación cambian radicalmente cuando la lluvia se hace presente. La relación neumático -calzada se torna más delicada, la acción de frenado requiere de mayor sensibilidad y la visión del conductor queda mermada. Todo hace que en suma, la seguridad se vea comprometida. Pero no todo está perdido, ya que con la ayuda del sistema limpia lava parabrisas, se puede conducir con mayor visibilidad y así anticiparse a lo que ocurre delante nuestro.

Sin embargo, generalmente las escobillas no reciben la atención que requieren. De esta manera su vida útil se ve considerablemente acortada y ante esta situación, no es ilógico pensar que cuando haya que usarlas, la calidad del barrido ya no sea la adecuada. O peor aún, que alguna de las escobillas pueda comenzar a cortarse. Para evitarlo es imprescindible tomar ciertos cuidados.  

Cuando lave su auto no deje de hacer lo mismo con las escobillas, tómese su tiempo y revíselas. Levante ambos brazos del sistema y revise con sus dedos de un extremo a otro la goma en contacto con el parabrisas, si nota que ha perdido el tacto filoso y áspero que poseen cuando son nuevas, no lo dude, reemplácelas a las dos. No lo haga con una sola, aunque parezca que alguna deba tener un tiempo más. El costo del juego es accesible y la seguridad no tiene precio.

Otra opción es aplicarle líquidos especiales que se encargan de actuar como revividores de la goma desgastada por la acción del sol, el polvo y los insectos que impactan al circular por la ruta. En este último caso recuerde que los primeros instantes de funcionamiento del sistema son sobre una superficie en gran parte seca y sucia, lo que hace que las escobillas se deterioren. Si está cerca de una estación de servicio, pare y efectúe un lavado adecuado del parabrisas.

Ahora bien, hasta acá analizamos la función, vida útil, y otras recomendaciones, pero, ¿qué sabemos de la historia y el futuro del limpiaparabrisas? Resulta increíble conocer que en 1903 a alguien se le ocurriese que la lluvia en el parabrisas de un vehículo en movimiento fuese un problema que podría ser eliminado. Entonces era algo aceptado por los pocos conductores que existían, que de vez en cuando quitaban a mano la humedad del parabrisas para poder ver mientras seguían conduciendo.

Fue a una joven llamada Mary Anderson quien cambió esto con una idea que se le ocurrió durante un viaje de Alabama a Nueva York. Al llegar a la gran manzana, observó cómo los conductores debían parar su coche con frecuencia para evitar la nieve y el hielo del parabrisas. Fue entonces cuando pensó que el método podía y debía mejorarse, por lo que comenzó a diseñar un dispositivo para limpiar el parabrisas que pudiese ser activado desde el interior del auto.

Ahora, un siglo más tarde, es casi imposible imaginar qué haríamos los conductores sin limpiaparabrisas. Eso sí, parece que, como las ventanillas de manivela y los ceniceros, los limpiaparabrisas podrían abandonar pronto los coches modernos. McLaren, la marca creada por Bruce McLaren que celebró su medio siglo de vida en 2013, trabaja para adaptar a los parabrisas de sus súper deportivos un sistema de ondas sonoras de alta frecuencia similar a los que utilizan los aviones de combate.

Este sistema es muy parecido a los ultrasonidos que utilizan los dentistas para eliminar la placa de los dientes y por los médicos, escaneo de los bebés, o para quitar el polvo acumulado en los sensores de las cámaras réflex. Se trata de crear pequeñas vibraciones  para que la lluvia, pequeños residuos e incluso insectos rebotasen en ella. Según McLaren, esto mejoraría mucho la visibilidad, además de poder eliminar el motor del limpiaparabrisas y reducir el consumo de combustible.

McLaren sería el primero en llevar este tipo de tecnología a los automóviles de serie, aunque probablemente no se estrenará antes de 2015 (el primer coche sin parabrisas podría ser el P13, el sustituto del McLaren MP-12C, un biplaza pensado para competir con el mítico Porsche 911). No sería un sistema difícil de implementar en un súper deportivo sin que afecte demasiado a su precio final, pero todavía estamos lejos de verlo en coches de producción masiva.

El director de diseño de McLaren, Frank Stephenson, expresa, que esta tecnología ya está siendo utilizada por los militares y que le costó mucho  que una fuente de las Fuerzas Armadas se la revelase. Stephenson también comenta, que no se vería preocupado por la desaparición de los limpiaparabrisas. “Es una pieza arcaica. Los hemos tenido desde que comenzaron los coches y es uno de los últimos elementos de diseño por superar. Alguien tiene que dar el primer paso y creo que será de McLaren”. En 2015 veremos cómo funciona esa limpieza de la nieve y el hielo del parabrisas totalmente automatizada.

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