Por Carlos Garat.
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Por Carlos Garat.
Para la redacción de LA OPINION.
En la sociedad actual existe una gran prevalencia de enfermedades crónicas asociadas al sedentarismo y a un estilo de vida poco saludable que son bien conocidas (por ejemplo, artritis, resistencia a la insulina, diabetes, enfermedades coronarias, hipertensión, dislipidemias, enfermedades respiratorias). Asimismo, disponemos de un cuerpo considerable de evidencias científicas que corroboran la eficacia del ejercicio físico para el tratamiento y prevención de tales enfermedades.
Pero lamentablemente, son muy pocos los estudios que se han propuesto investigar mediante un método científico, la eficacia del tratamiento comparando el efecto de los fármacos o medicamentos versus el ejercicio físico en pacientes que sufren tales patologías. Recientemente, (octubre de 2013) en el British Medical Journal y destacado luego, por el prestigioso diario New York Times el 11 de diciembre de 2013, se publicó un estudio que comparó, tras un exigente proceso de selección, la eficacia de los fármacos más comúnmente utilizados (estaminas, betabloqueantes, diuréticos, anticoagulantes, antiplaquetarios, inhibidor de la ECA, tiazolidinedionas) con el ejercicio físico, en reducir los índices de mortalidad entre sujetos que padecían patologías tan comunes como las enfermedades coronarias, insuficiencia cardíaca crónica, accidentes cerebrovasculares y diabetes. El estudio recogió y comparó entre sí trabajos de investigación del efecto de los fármacos y del ejercicio físico sobre los índices de mortalidad. Pues bien sorprendentemente, el mismo concluye que el ejercicio puede ser tan eficaz como muchos de los fármacos prescritos para el tratamiento de algunas de las principales causas de muerte derivadas de estas enfermedades tan comunes. Es decir que el ejercicio físico a solas y las intervenciones farmacológicas sin ejercicio son a menudo similares en términos de los beneficios para la mortalidad en la prevención secundaria de enfermedades coronarias, rehabilitación después de accidentes cerebrovasculares, el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, y la prevención de la diabetes (solamente los diuréticos se yerguen como más eficaces que el ejercicio para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca).
No obstante, esto no quiere decir que los pacientes que sufran este tipo de patologías deban abandonar su tratamiento farmacológico o control médico, sino que pueden incorporar el ejercicio físico como un elemento clave coadyuvante del mismo (quizás el más relevante de todos). Los mismos autores de este “súper-estudio” comentan además que los medicamentos podrían ofrecer sólo una modesta mejora en los pacientes que sufren estas enfermedades, pero que el ejercicio podría producir ganancias más profundas o sostenibles en la salud.
No obstante, la relativa escasez de evidencia (en lo que a volumen se refiere) deja una importante incertidumbre sobre qué pacientes se beneficiarían más de qué tipo de ejercicio, y qué tipo de ejercicio puede no ser eficaz en diferentes contextos. Es decir, disponemos de insuficiente información emanada de estudios controlados, para establecer la mejor relación dosis-respuesta del ejercicio en el tratamiento de la mayoría de patologías descritas, cosa que no sucede con la medicación farmacológica, en lo que a precisión de dosis se refiere, donde existen numerosísimos trabajos al respecto.
A la luz de todo lo expuesto parece evidente sugerir que el ejercicio físico, como medicamento correctamente prescrito, puede presentar beneficios potenciales igualmente eficaces que el tratamiento farmacológico más avanzado para reducir las posibilidades de mortalidad, incluso, tal vez con menos efectos adversos para la salud general y con mayores beneficios colaterales en otros marcadores (recordemos que al realizar ejercicio físico se puede estar provocando efectos y adaptaciones beneficiosas simultáneamente en múltiples órganos y sistemas). Por tanto, las intervenciones mediante ejercicio físico deberían ser consideradas como alternativas viables, o al menos complementarias, a los tratamientos farmacológicos para reducir la morbi-mortalidad de nuestra enferma sociedad.
Cuando estás sano tienes opciones puedes elegir la comodidad del sedentarismo y los malos hábitos de vida o una vida activa sin excesos y eso, puede afectar tu existencia.
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Triatlón de Colón 2014
El Triatlón de Colón 2014 se disputará el domingo 9 de febrero, en distancia olímpica -sin drafting- (natación 1.500 metros; ciclismo 40 kilómetros y pedestrismo 10 kilómetros), el Triatlón Promocional “Fabro Lanzillotta” el 26 del mismo mes y el Maratón Fundación Leandra Barros (10K y 3K) el 8 de marzo.