L a situación económica sigue siendo preocupante, tanto que cuesta mucho que los precios reaparezcan en algunos rubros tras la corrida especulativa de la semana pasada.
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L a situación económica sigue siendo preocupante, tanto que cuesta mucho que los precios reaparezcan en algunos rubros tras la corrida especulativa de la semana pasada.
No estamos hablando de ninguna novedad, ni de nada que no sepa quién sale a hacer compras, sea de alimentos, indumentaria o electrodomésticos. La inflación es ya tan evidente que en el término de una semana, no vamos a encontrar los mismos precios de los mismos productos, sino que ya han sido incrementados.
De acuerdo con un relevamiento privado, los rubros de electrónica y artefactos para el hogar encabezaron el ranking de aumentos de precios en los últimos diez días, con una suba promedio del 15 por ciento.
La tendencia a la aceleración del costo de vida no es nueva y se inició en los últimos días de noviembre, coincidiendo con el anuncio del nuevo equipo económico acerca del lanzamiento de una nueva canasta de productos congelados. La novedad de los últimos días, sin embargo, es que muchos rubros muestran un marcado incremento a partir de la reciente disparada del dólar. Lo curioso del fenómeno inflacionario es que no se aumentan sólo productos que llevan insumos en dólares, sino otras mercancías que no debieran verse afectadas por el incremento de la divisa extranjera.
Según el relevamiento, que mide los precios de más de 150.000 artículos en cadenas de supermercados y casas de electrodomésticos, en poco más de una semana, el rubro muebles y accesorios decorativos, seguido por batería de cocina, herramientas y materiales para la construcción sufrieron aumentos.
La suba en los electrodomésticos fue además acompañada por un proceso de retención de mercadería y suspensión en las ventas. El último viernes, las páginas Web de la mayoría de las casas del rubro estuvieron caídas o no publicaban los precios. En las últimas horas la situación se fue normalizando, pero con una clara disminución de los artículos en venta. En otros casos, las cadenas decidieron suspender las promociones y ventas a largo plazo.
En este escenario el billete de más alto valor de la Argentina no alcanza casi para nada. No se puede adquirir con 100 pesos ni un CD de música ni libros y, a medida que avanza la inflación y se generalizan los aumentos de precios, este billete va perdiendo poder de compra y se muestra cada vez menos efectivo en el momento de adquirir bienes y servicios.
Con cien pesos cuesta conseguir una docena de empanadas o dos entradas al cine salvo el día de rebaja. Tampoco un kilo de helados en una empresa de cierto renombre.
El kilo de provoleta ya cotiza por encima de los 140 pesos, al igual que el reggianito, mientras que el queso en hebras no baja de los 120.
El kilo de lomo en la mayoría de los comercios también se disparó por encima de los 100 pesos hace ya varios meses.
Otro rubro en el que el billete perdió efectividad es el de la indumentaria. En una casa de marca prácticamente no hay ninguna prenda, con la excepción de un par de medias, que se pueda comprar con el billete de más alta circulación de la Argentina.
Otra consecuencia de la alta inflación es la participación cada vez mayor que tienen los devaluados billetes de 100 en el total del circulante.
Si se suman todos los de ese valor -incluyendo los viejos de Roca y los nuevos de Evita-, se llega a los 2.613 millones de unidades en circulación, lo que equivale a casi dos tercios del total de la moneda que está en la calle, contra el 30 por ciento que representaban hace diez años.
En medio de todo este panorama comenzarán las paritarias, tanto de docentes como de otros sectores de la economía. Y como es natural, las entidades sindicales pedirán incrementos que acompañen la inflación del supermercado, y no bajarán del 30 por ciento de incremento. No es cuestionable, si se tiene en cuenta los incrementos de precios que soportan quienes tienen salarios fijos. Pero el impacto que tendrán esos aumentos salariales también se trasladarán a los precios y el círculo vicioso en el que estamos inmersos seguirá girando.
Indudablemente que el Gobierno no acierta con las medidas que pongan freno a la situación que padecemos y eso es lo que más preocupa, con la alta inflación que tenemos, la constante pérdida de reservas del Banco Central, las nulas inversiones que se producen, el inicio de las paritarias y el dólar paralelo que sigue gozando de buena salud.