viernes 12 de junio de 2026

Un investigador de las artes desde sus propias convicciones como artista

25 de febrero de 2014 - 00:00

 “El artista permite simultáneamente un viaje mental por las obras de notables referentes”, comentó la docente y artista Marcela Cenacchi.

(LA OPINION)

 

 

“La muestra se inscribe en zonas de intervenciones diversas y superpuestas, dentro de la historia de la escultura universal.  

“Sabemos que la expresión ‘Atávica’ se aplica al comportamiento de imitar o mantener costumbres o formas de vida propias de otras épocas, o también, se refiere a la cualidad hereditaria que procede de antepasados lejanos. Detenerse ante sus obras admite pensar en sucesos históricos acaecidos en nuestro continente Americano ante la dominación española; la intención estética de Bertero consiste en reavivar las llamas subrayando nuestra herencia atormentada ante el despojo de la condición humana, y la descomposición de la carne en flujo amorfo.  

“El artista apela a la memoria y conocimiento de la historia en el espectador, al mismo tiempo que con la búsqueda de materiales, objetos encontrados, y diversos, aunados a sus estrategias de producción, nos posibilitan entender conceptos claves de la metamorfosis del hacer escultórico, desde los finales del siglo XIX a la praxis artística de hoy. 

“La historia es ante todo, el núcleo visible que aglomera el conjunto que se exhibe entre relieves, objetos, montajes, instalaciones y video-arte que, conjugados en una dialéctica contextual con objetos propios del Museo, engañan la atención en su recorrido dando a conocer o reconocer, las cosas olvidadas para algunos, o tal vez desconocidas para otros, que sellaron huella en la vida de nuestros antepasados. 

“El artista permite simultáneamente un viaje mental por las obras de notables referentes, desde Rodin donde las energías internas del alma pujan por salir al exterior en un derrame contorsionista, sensacional y desolador de retórica física. Pasando por Vladimir Tatlin, quién creó sus relieves a partir de la ‘faktura’ de los materiales, su lenguaje vital y sus características específicas, en donde color, brillo, estructura, peso, solidez y elasticidad, se combinan acordes a su teoría que dictamina la búsqueda de los condicionantes de la forma en el material; de igual modo, Jorge Bertero explora, contrasta, compone, y construye con cada material conforme a sus cualidades naturales. La rapidez y facilidad de improvisación, se vislumbra en la mixtura de trapos, tientos, nudos, huesos, tierra, hierro, tornillos, metal, alambre, alquitrán, madera, y pintura, que  se fusionan y retuercen en universos conjuntos.

“La alternancia de elementos de tensión, curvatura y anclaje, de superficies mates y brillantes, de cualidades táctiles diferentes y de huellas de uso, obligan al espectador a reorganizar el sentido visual en función del tacto.

“De cualquier modo sería tendencioso resaltar únicamente el poder expresivo inherente del material, también el arco curvado vibra con el ritmo de un proceso vital de crecimiento y crea un contrapunto real a la divina línea recta de la plomada. Sus máquinas se basan más en un pensamiento orgánico y rítmico de formas que en una explicación mecánica de estas. Asociada tal concepción de arte-facto al nombre “herra-mientes”, aunque resalta la energía biodinámica del material, así como su cualidad estructural, nos muestra extrañas máquinas, equilibradas en torno a un núcleo gravitativo, anulando toda función vital, como lo deliberaron los dadaístas y conceptuales. 

“Es por ello que, de ningún modo podemos evitar la influencia de Duchamp, ya que éste fue el primero en exponer objetos ordinarios fabricados en serie, en el contexto de la galería o el museo, y otro aspecto es que, Bertero no sólo reivindica a Duchamp en el uso del objeto comprado, sino además, cuando concibe que el arte debiera ser ante todo sutil e inteligente, en tanto conceptual.

 

“Ahora bien, para explicar en Bertero el uso del hierro soldado, atornillado, o cortado, en torno de estructura de sostén o elemento formal de la obra, retrocedemos hacia 1930, cuando un nuevo material penetró en los dominios de la escultura, el hierro y su aleación el acero. Si bien es cierto que las esculturas e instrumentos litúrgicos de la antigüedad clásica y de la Edad Media se habían fabricado con hierro fundido; serán los vanguardistas quienes situarán este material al frente del arte progresivo, así para Julio González, Picasso, Calder, y más tarde David Smith, Anthony Caro y Eduardo Chillida, el hierro tendió a representar una visión atemporal y preindustrial del mundo

“En síntesis, las tres salas del Museo de la ciudad se tornan una, no es posible separarlas más allá de la estructura edilicia, Jorge Bertero es un buscador incansable, un investigador de las artes desde sus propias convicciones como artista, es por ello que sus obras permiten tejer y consolidar el recorrido edificando el sentido que las envuelve”.  

La muestra podrá visitarse todos los días, de 18:00 a 22:00.

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