DE LA REDACCION. Hoy se cumple en los hospitales bonaerenses la segunda jornada de paro que llevan adelante profesionales afiliados en la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires (Cicop) -(Ver aparte)- y aunque el reclamo que alientan tiene que ver básicamente con cuestiones salariales, también abarca otro tipo de problemáticas mucho más complejas como la inseguridad en los establecimientos de salud.
La violencia que se da en el marco de la atención sanitaria no es un fenómeno nuevo y la crónica periodística señala a diario cómo en los centros de salud se suceden situaciones que afectan por igual a profesionales y no profesionales, alterando la relación médico paciente, sin que parezcan existir modos de evitar este flagelo que parece haber llegado para quedarse en un sistema que legítimamente se resiste a naturalizar este fenómeno y que exige soluciones para darle batalla.
Esta semana, dos de las medidas de fuerza que se realizaron en el campo de la actividad sanitaria tuvieron a la “inseguridad” como bandera del reclamo. El lunes, el personal de los hospitales públicos agrupados al Sindicato de Salud Pública (SSP) realizó un paro de actividades con alto acatamiento en Pergamino y denunció el creciente nivel de violencia e inseguridad que se da en los establecimientos de salud y que afecta al personal que trabaja en estos espacios.
Ayer y hoy los médicos y profesionales hospitalarios profundizaron su plan de lucha teniendo al reclamo por mejores condiciones de seguridad en el centro de su pedido a las autoridades. Aunque Pergamino no vive el mismo grado de inseguridad que los efectores de salud que funcionan en el Conurbano bonaerense, los hechos de violencia se multiplican, agravados los fines de semana por las situaciones que se producen en la atención de emergencia a pacientes alcoholizados o drogados.
A pesar de que en forma pública, salvo ante situaciones puntuales, no se realizan señalamientos, por lo bajo muchas fuentes hospitalarias coinciden en la descripción de una problemática que los aqueja.
Agresiones y golpes constituyen el universo de quejas que hacen fundamentalmente quienes trabajan en la primera trinchera de la atención, como los servicios de Guardia y sectores críticos, que aseguran convivir en “un marco de indefensión que complica el acto médico”.
Aunque en los nosocomios -incluido el Hospital San José de Pergamino- se han instrumentado algunas medidas para incrementar los niveles de seguridad, a través de la colocación de botones antipánico y cámaras de seguridad, los dispositivos parecen ser insuficientes en la tarea de prevenir y contener una problemática mucho más profunda.
En este contexto, contar con efectivos policiales dentro de los establecimientos es una tarea de gestión difícil que asumen tanto directores como jefes de servicio y que queda sujeto en muchos casos a la disponibilidad de personal por parte de la fuerza policial para asegurar la presencia de uniformados en turnos rotativos durante las 24 horas. Algo que según fuentes hospitalarias consultadas “no siempre resulta posible”.
Problema complejo
Tanto la policía como los elementos instalados en los establecimientos de salud para actuar ante situaciones de violencia atacan las consecuencias de un problema sumamente complejo que tiene raíces profundas. Pensar en las causas de la inseguridad en los hospitales, requiere de acciones que comprometen no sólo al ámbito sanitario, porque lo que ocurre en los hospitales es consecuencia tangible de lo que sucede en la sociedad en torno a niveles de inseguridad crecientes.
El tema cuenta con una mesa intersectorial
Los ministerios de Salud y de Seguridad de la provincia, junto con referentes de ocho gremios y de las entidades provinciales que agrupan a las clínicas y los sanatorios, resolvieron extender durante un año más el trabajo en la Mesa Intersectorial por Hospitales Libres de Violencia.
La conformación de ese espacio, a principios del año pasado, logró la puesta en funcionamiento de más de 60 botones antipánico en guardias de los hospitales públicos de la provincia, teléfonos con handy para el personal de seguridad y un 911 Hospitales para solicitar el auxilio de la fuerza pública en casos críticos de violencia.
La conformación de la Mesa constituyó un modo de buscar soluciones conjuntas frente a los hechos de violencia que se registraban en los hospitales, sobre todo, en los servicios de guardia y emergencia.
“En este momento son 63 los hospitales que cuentan con botones antipánico y en todos se han implementado estrategias para lograr más seguridad, ideadas por todos los integrantes de la mesa a medida de cada establecimiento”, detalló la abogada Cecilia Pozzo, coordinadora del Programa de Prevención y Asistencia Médico Legal en Salud.
Segundo día de paro
Hoy se concreta la segunda jornada del paro convocado por la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires (Cicop), al que adhirieron los profesionales del Hospital Interzonal de Agudos San José.
A la par del reclamo por los altos niveles de inseguridad en los hospitales y la falta de algunos insumos como guantes, sueros y reactivos, el gremio bonaerense de la salud exige un sueldo de 10.000 pesos iniciales con actualización automática trimestral y un presupuesto de emergencia para el sector salud.
Como sucedió ayer, el paro se concreta con los profesionales dentro del Hospital, se atienden las urgencias y a los pacientes internados. El plan de lucha continuará con nuevas medidas anunciadas para el 5 y 6 de marzo, en conjunto con la CTA.
Sólo ante urgencias
Como viene sucediendo en cada medida de fuerza dispuesta por los profesionales, desde la dirección del nosocomio sugieren a los usuarios “no asistir al Hospital, salvo en situaciones de urgencia”, ya que durante los días de paro no se atiende por consultorios externos ni se realizan prácticas programadas.
Reprogramación de turnos
Los pacientes que tenían turnos asignados para consulta en las distintas especialidades, deberán reprogramarlos en el área de Admisión y Estadísticas del Hospital.