martes 23 de junio de 2026

Scioli le da forma a la muy hablada policía comunal

28 de febrero de 2014 - 00:00

No es una novedad sino una amarga certeza que en la Argentina en general y en la provincia de Buenos Aires en particular, estamos perdiendo la lucha contra la inseguridad. En todos los distritos bonaerenses, en mayor o menor medida, los robos se multiplican y la violencia se desarrolla en casi todos los casos. Y así como sucede en Pergamino, donde según la Procuración General de la provincia somos el distrito con más cantidad de delitos por habitante por año, todas las jurisdicciones atraviesan por una ola de robos y crímenes.

En este escenario lo peor que nos puede suceder es que el Gobierno no tome conciencia del problema y no haga nada para remediar lo que estamos pasando.

Haciendo una mirada amplia y retrospectiva del asunto, surge una característica cíclica: cuando se controla efectivamente una modalidad (haciendo la salvedad de que el delito 0 no existe), automáticamente surge una nueva que deja a las fuerzas de seguridad nuevamente fuera de lugar. Algo de esto está sucediendo por estos días en Pergamino; cuando por alguna tarea preventiva de la Policía y, sobre todo, por el cambio en los hábitos del ciudadano los escruches y entraderas parecen haber mermado, resurgen con toda la furia los arrebatos, esos fugaces episodios perpetrados generalmente “al voleo” por dos individuos en moto.

Es así, las modalidades delictivas son cambiantes, mutan según los espacios libres, las rendijas y baches que van dejando las fuerzas de seguridad y una sociedad que, cuando puede, se relaja en su autoprotección. Y en esta lucha tan desigual y variable, una gran ventaja es la pertinencia de los funcionarios policiales, que sea gente involucrada con la idiosincrasia de una comunidad.  

Por eso resulta interesante que el gobernador, Daniel Scioli, enviara el miércoles a la Legislatura un proyecto de ley para crear la policía local, una institución reclamada por la oposición que generó debate entre intendentes e incluso suscitó reparos de la presidenta.

Si los diputados y senadores provinciales aprueban el proyecto presentado por Scioli, todos los intendentes del Conurbano bonaerense y de las ciudades del porte de la nuestra manejarán su propia policía, pues la iniciativa abarca a los distritos con más de 70.000 habitantes. La idea es la misma que circula desde hace años y que muchos intendentes, entre ellos Gutiérrez, reclamaban pero con la condición de que también la Provincia asignara los recursos para sustentarla, cosa que ahora Scioli incluye en el proyecto. Este es un aspecto clave porque una de las razones por las cuales los intendentes resistían la idea, temían que no les otorgaran presupuesto provincial a los agentes locales y debieran afrontar solos los gastos de un área nueva en los municipios. No faltaron algunos jefes comunales que evidenciaron no pretender tener la responsabilidad de la seguridad en sus manos, porque era más cómodo tener a la Provincia para echarle la culpa. Pero en general la propuesta fue bien recibida entre los jefes comunales a los que les interesa resolver esta problemática. Sobre todo porque la policía local será dirigida por los intendentes, que nombrarán a los jefes locales y podrá promover el ascenso de agentes. Mientras que con la centralización de la actual Policía bonaerense los jefes comunales eran convidados de piedra respecto de los comisarios y agentes que les enviaban desde el poder central provincial.

La policía local convivirá con la Policía de la Provincia de Buenos Aires, además de, en principio, la Gendarmería Nacional.

No obstante, el proyecto del gobernador fue anunciado junto con su intención de que los gendarmes dejen de operar en las calles del Conurbano y otros puntos de la provincia para volver a su misión natural de cuidado de fronteras y rutas internacionales. Scioli aclaró que “los gendarmes pueden irse, paulatinamente, a medida que lleguen los nombramientos de los nuevos policías”,  refiriéndose a los egresados de las escuelas descentralizadas (entre ellas la de Rafael Obligado, Partido de Rojas) y a los oficiales que retornan de cumplir funciones del Operativo Sol. 

La presidenta Cristina Kirchner no fue ajena al debate de la policía local. El 22 de enero pasado, la jefa del Estado se refirió a una paliza que le habría dado la policía municipal de San Isidro a militantes de La Cámpora: “¿Para qué quieren la policía comunal algunos? ¿Para esto? ¿Para ser policía política de los intendentes, guardias pretorianas, o van a ser realmente para la comunidad?”.

Los dichos de la presidenta cuando tuvieron problemas sus militantes no son realmente relevantes, sin embargo en algunos distritos del Conurbano, donde los intendentes ya exhiben cierta connivencia con la Policía bonaerense, se puede temer que la policía local pueda transformarse en una fuerza aliada al intendente en el peor de los sentidos.

En cambio en las localidades del interior la propuesta puede ser muy beneficiosa porque hay más control social y los municipios pueden poner a la fuerza al servicio de los vecinos.

Ahora Scioli espera que la discusión se resuelva en la Legislatura, donde lo apremian las exigencias del massismo, que encuentra en la demanda de mayor seguridad una herramienta para llevarse intendentes a su espacio, disconformes con el Frente para la Victoria.

El Frente Renovador aplaudió la nueva iniciativa, que pretende descentralizar las fuerzas de seguridad para que los intendentes se hagan cargo de la guerra contra el delito.

Deberemos esperar la decisión de los legisladores provinciales, diputados y senadores para que se pueda aplicar la propuesta y así ver sus resultados. El sentido común dice que la idea es apropiada; esperemos que en los hechos no se desvirtúe el espíritu de su creación.

 

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