martes 02 de junio de 2026

Berlín celebra el 25º aniversario de la caída del Muro que dividía a la ciudad

9 de noviembre de 2014 - 00:00

Se esperaban dos millones de visitantes en la capital alemana para conmemorar un acontecimiento que supuso el fin de la Guerra Fría. El 9 de noviembre de 1989 el régimen comunista anunció que sus ciudadanos podrían viajar al extranjero, tras semanas de manifestaciones multitudinarias en las que reclamaban más libertad.

Alemania, Berlín, (TELAM y NA) - Centenares de miles de alemanes y turistas extranjeros se congregaron ayer en Berlín en el comienzo del fin de semana de celebraciones del 25º aniversario de la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989.

 Numerosos turistas se dirigieron, bajo un sol radiante, hacia uno de los lugares más simbólicos de la capital, la Potsdamer Platz, una tierra de nadie con miradores y alambradas durante la partición de Berlín, que acoge ahora las torres de edificios futuristas y centros comerciales.

Otros se agolpaban en la Puerta de Brandeburgo, uno de los mayores sitios turísticos, donde se celebrará hoy una gran fiesta popular con varios conciertos, y de donde despegaron ayer los globos luminosos que simbolizan, desde el viernes por la noche, el trazado del Muro que separó Berlín durante 28 años.

Se esperaban dos millones de visitantes en la capital alemana, según la prensa, para conmemorar un acontecimiento que supuso el fin de la Guerra Fría y anunció la reunificación de Alemania y Europa.

El último dirigente de la Urss, Mijail Gorbachov, de 83 años, a menudo considerado como el hombre que permitió la reunificación alemana, participaba este fin de semana en distintas manifestaciones, así como el exlíder del sindicato polaco Solidarnosc, Lech Walesa.

Berlín, que es ahora una de las ciudades más en boga de Europa, se transformó en 25 años y recibe hoy más turistas que Roma y Barcelona. Famosa por sus discotecas de música electrónica, la ciudad atrae cada fin de semana a miles de jóvenes.

 

Un sentimiento

La enorme mayoría de los berlineses detestaban el Muro que durante 28 años partió su ciudad en dos, hoy que esa frontera de hormigón ya no existe, la moderna capital alemana descubre cómo lo que queda del Muro se convirtió en un principal atractivo turístico. 

A menudo los berlineses suelen irritarse por una pregunta que los turistas realizan cada vez con mayor frecuencia: “¿Podría indicarme dónde está el Muro?”. 

En realidad, si los turistas preguntan, es porque no queda gran cosa de la robusta y laberíntica estructura de hormigón de 155 kilómetros, que desde 1961 rodeó a Berlín del Oeste para transformarlo en un estratégico enclave en plena Guerra Fría. 

Los cada vez más numerosos turistas que se acercan a Berlín atraídos por su modernismo y vida nocturna, pretenden repasar la historia reciente frente a ‘Die Mauer (El Muro) para tocarlo, fotografiarse y, si es posible, llevarse un trozo de recuerdo. En esta sorprendente y cosmopolita metrópolis y pese a que ‘La cortina de hierro’ desapareció del paisaje urbano, los restos del Muro equivalen a nivel turístico para Berlín lo que la torre Eiffel es para París o la Plaza Roja a Moscú. 

En esa línea, el mural ‘Bruderkuss’ (Beso entre hermanos), que representa el mítico beso en la boca entre Erick Honecker y Leonid Brezhnev, en la ‘East Side Gallery’ podría ser considerada ‘La Gioconda’ de la capital alemana. En la actualidad, sólo quedan pocos metros en fragmentos aislados, entre ellos la ‘East Side Gallery’, cuyos 1,2 kilómetros coloridos por artistas bordean el río Spree, o en la emblemática ‘Bernauerstrasse’, en el sitio de recuerdo del Muro. 

En una ciudad donde las transformaciones son constantes y donde su moderna arquitectura impacta por la mezcla entre resabios comunistas y edificios de vanguardia, son -principalmente- los actores económicos del turismo quienes protegen los vestigios del Muro, conscientes del potencial que representa para su actividad. 

 

La fuerza del turismo

En 2013, impulsados por comerciantes del turismo, decenas de miles de personas se movilizaron para paralizar proyectos inmobiliarios en los alrededores de ‘East Side Gallery’, en el popular barrio Kreuzberg. Entre las múltiples ofertas para el fin de semana del 25° aniversario de la caída del Muro, del cual se espera participen dos millones de personas, el sitio Visit Berlin reagrupó centenas de variopintas actividades turísticas en torno a la muralla. Desde restaurantes que sirven un “Menú del Muro”, con platos típicos de la era soviética, a un hotel “Pico del Muro”, que propone una noche en habitación doble por 380 euros y la posibilidad de romper los paneles del Muro que se encuentran en el jardín con un pico para llevarse un recuerdo. 

En Berlín se puede conseguir restos del Muro en todos los locales de recuerdos turísticos, opciones variadas que van de una piedrita coloreada en una postal por 2 euros a un cascote tamaño adoquín recubierto de vidrio por 12,99 euros.

El día después de la caída del Muro, la RDA (República Democrática Alemana) recibió pedidos para comprar pedazos de Muro. Las autoridades decidieron vender los restos de hormigón para aliviar sus finanzas, pero la decisión de vender el Muro generó polémica. El diario bávaro Suddeutsch Zeitung estimó esta semana que existen trozos del Muro en más de 70 países. Otro punto histérico del recorrido del Muro que se convirtió en un parque temático de atracciones, es el Cheekpoint Charlie, el mítico paso fronterizo inmortalizado por el cine y la literatura, hoy devenido un Disneylandia de la historia con museos y locales de comida rápida. 

 

Hace 25 años

El 9 de noviembre de 1989 el régimen comunista anunció por sorpresa que sus ciudadanos podrían viajar al extranjero, tras semanas de manifestaciones multitudinarias en las que los alemanes del este reclamaban más libertad.

Unas horas más tarde, los guardas fronterizos, desbordados ante la muchedumbre, abrieron el Muro, provocando escenas de alborozo y reencuentros que dieron la vuelta al mundo y marcaron el imaginario colectivo del Siglo XX.

 “El hecho de que 25 años tras la caída del Muro, el mundo ya no mire a Alemania con aprensión, sino con grandes expectativas, es un triunfo tardío y adicional de aquellos que derribaron el Muro”, considera el diario berlinés Tagesspiegel.

 El 9 de noviembre es una fecha con alto valor simbólico en Alemania, ya que también es la de la llamada “Noche de los cristales rotos”, en 1938, en la que los nazis incendiaron y destruyeron centenares de sinagogas y tiendas dirigidas por judíos. 

La canciller alemana Angela Merkel, que creció en la RDA y empezó su carrera política con la caída del Muro, considera que Berlín era “casi el símbolo de la unificación de Europa”.

La mandataria, que estaba en una sauna de Berlín-Este cuando cayó el Muro, debe inaugurar hoy la nueva exposición permanente del Memorial del Muro.

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