jueves 25 de junio de 2026

Una mirada judicial y sanitaria sobre la drogadicción en Pergamino

23 de febrero de 2014 - 00:00

El alcohol en el tope de las preferencias entre los jóvenes 

 

La licenciada Silvia Pisano, coordinadora regional de la Subsecretaría  de Salud Mental y Atención de las Adicciones del Ministerio de Salud de la Provincia, tiene a su cargo la planificación de acciones de los Centros Provinciales de Atención de las Adicciones (CPA) que funcionan bajo la órbita de la Región Sanitaria IV.

En diálogo con LA OPINION, refirió que en la provincia en general y en la Región Sanitaria IV en particular la sustancia que más se consume es el alcohol y advirtió: “Es una sustancia naturalizada sobre todo en comunidades como las nuestras y la de mayor tolerancia social acerca del consumo”.

En función de ello entiende que, al estar naturalizado, es muy raro que alguien llegue al CPA por consumir alcohol y lo preocupante es que tampoco se consideran como problemas los episodios de intoxicación que se dan durante los fines de semana.

“No estoy hablando de chicos adictos sino de adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes que incurren en el uso problemático de una sustancia”, aclaró Pisano y señaló que se habla de “uso problemático” cuando el consumo ocasiona riesgos para sí o para terceros que tienen que ver con la salud.

“En un chico el consumo siempre es problemático porque incurre en conductas de riesgo que muchas veces la propia comunidad no advierte como un problema”, consideró.

 

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En una sociedad que cada vez más naturaliza diversas formas de consumo, Pisano refirió por fuera del alcohol, o a la par de él, cuando se ingresa al consumo de sustancias la puerta de acceso generalmente es la marihuana y en segundo lugar la cocaína.

La coordinadora regional de la Subsecretaría de Salud Mental y Atención de las Adicciones reconoció que se observa un mayor nivel de consumo y lo atribuyó a pautas culturales de cada comunidad: “Hay comunidades que aceptan la participación social de los niños en la noche a muy temprana edad, entonces hay chicos que a los 13 años ingresan al consumo de alcohol, esa es la edad promedio de inicio y en el uso de otras drogas como marihuana, la edad promedio es 14 ó 15 años y esto se da tanto en varones como en mujeres”.

“Estoy hablando de edad promedio, esto quiere decir que tenemos en los CPA pacientes menores de edad con problemas por el consumo de sustancias”, advirtió y señaló que en el caso de los adolescentes es una situación sumamente riesgosa por cuanto esa edad coincide también con la iniciación sexual. “La adolescencia es una franja poblacional de altísimo riesgo, porque el uso problemático de sustancias no sólo está asociado con las situaciones de intoxicación que puedan darse sino con riesgos a los que se exponen como accidentes de tránsito, violencia y relaciones sexuales sin protección”.

“Nuestras chiquitas quedan embarazadas y muchas veces no tienen registro con quiénes gestaron a su bebé porque estaban bajo los efectos del alcohol u otras sustancias”, señaló con preocupación.

 

Cómo llegan 

Consultada sobre cómo los pacientes llegan al CPA, Pisano precisó que lo hacen a través de cualquiera de los efectores públicos o comunitarios que detecte alguna situación y pida ayuda al CPA.

Algunos lo hacen por derivación del sistema judicial, independientemente de que tengan o no conflicto con la ley. Explicó la profesional que en los casos en que exista algún antecedente de tipo delictivo, el seguimiento se hace en forma conjunta con el Sistema Penal Juvenil.

Con respecto al tratamiento que reciben los pacientes, indicó que es ambulatorio y discriminó que si en la evaluación se determina que la persona necesita una internación, se lo deriva a una comunidad terapéutica de la Provincia.

“Trabajamos con un abordaje integral del tema como problemática sanitaria, entendiendo que la salud es una construcción colectiva donde necesitamos la participación de todos. No sirve que tengamos un psicólogo en cada esquina si no conseguimos tener una mirada de conjunto para abordar esta problemática que es tan compleja y atraviesa a todos los sectores de una sociedad”, expresó.

 

Para Horacio Oldani los estupefacientes y el delito están directamente ligados

 

El consumo de drogas se ha difundido notablemente entre los jóvenes pergaminenses de todas las clases sociales, pero la problemática es aun más grave en los sectores humildes, donde el uso de estupefacientes y la actividad delictiva están separados por una delgada línea, que algunos jóvenes atraviesan desde muy temprana edad y comienzan a delinquir sólo para poder satisfacer esa ansiedad de consumo.

Los adolescentes en conflicto con la Ley Penal tienen en su mayoría graves problemas de adicción o abuso de drogas y el deterioro físico y psíquico es notable.

El fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Horacio Oldani, entiende “que el delito y el consumo están directamente ligados” y que “la irracionalidad en el comportamiento de los imputados está íntimamente vinculados al uso de estupefacientes”. Para el funcionario “la ciudad está atravesada por un consumo excesivo, sobre todo en la franja etaria juvenil que va de los 13 a los 23 años y eso ha hecho que el delito crezca no solo en cantidad sino en gravedad”.

En este sentido confirmó que en la última quincena del mes de enero y en lo que va de febrero hubo un marcado recrudecimiento en la cantidad e intensidad de delitos que se han cometido en Pergamino, algunos de ellos de extrema violencia. Los hechos más graves son dos casos de tentativa de homicidio, uno en el barrio Malvinas Argentinas y otro en un bar nocturno (La Previa), donde se ha actuado de una manera irracional, con una violencia que pocas veces vemos en el ámbito de esta ciudad. También hemos notado un aumento en cuanto a robos con armas y en ese sentido el caso más relevante fue el asalto al colectivo de la Nueva Perla, en el que hay dos menores involucrados”.

 

Consumo y dependencia

Por otra parte, el fiscal de menores reveló que el flagelo de la droga atraviesa toda la estructura familiar. “Generalmente son chicos de barrios humildes que al no tener dinero para comprar sustancias y con el hábito ya instalado y un alto nivel de adicción, entran en el mundo del delito. Incluso algunas madres nos han dado información de los lugares donde sus hijos compran droga y nosotros retransmitimos esa información al Destacamento de Drogas Ilícitas y a la Oficina Coordinadora de Estupefacientes”.

Para describir la situación que viven los delincuentes y adictos, Oldani lo comparó con un camino donde en una banquina está la droga y en la otra el delito: “Van de una banquina a otra como pueden hasta que son captados por un organismo oficial. Así ingresan en el sistema penal imputados en delitos graves. En el caso de los chicos que están muy comprometidos con la droga se los ve notablemente deteriorados en lo físico y lo psíquico”.

 

Piden ayuda

La dependencia es tal que muchos adolescentes les piden a las autoridades que los envíen a un centro cerrado y les den un tratamiento porque ellos mismos se dan cuenta de la gravedad de la situación. “Hace muy pocos días tuvimos un caso de un chico con varias causas, el cual nos pidió que por favor lo detuviéramos, pero el juez de Garantías le dio la libertad. En ese caso puntual me llamó la atención que el mismo chico insistía en ir a un lugar donde pudiera hacer alguna actividad para liberarse de la situación en la que estaba. Estaba muy mal y él mismo se daba cuenta que tenían un compromiso muy alto con la droga”. El fiscal señaló que el delito por el que estaba detenido era grave, lo que sumado al pedido del propio imputado ameritaba la internación. “De hecho no estábamos equivocados porque cinco días después volvió a ser detenido y entonces el juez de Garantías, que no era el mismo que había resuelto su libertad, ordenó la detención”.

 

Marihuana y cocaína

Al ser consultado sobre las drogas de mayor tráfico y consumo en nuestra ciudad el funcionario aclaró la información que maneja proviene de los propios chicos que llegan a su fuero y sus madres. Según estos datos, lo que más se consume es marihuana, en cantidades importantes, y cocaína de muy baja calidad, que es lo que aumenta el deterioro de la salud de los chicos. “También nos han comentado que suelen asistir a fiestas privadas y sobre todo encuentros de música electrónica donde consumen éxtasis u otra sustancia denominada ‘cristal’”, agregó.

Las autoridades judiciales no sólo consideran peligro el uso de estupefacientes sino también otras drogas permitidas como el alcohol. “Si bien el consumo no está prohibido vemos que los chicos de muy baja edad comienzan a consumir alcohol en demasía y eso los está perjudicando mucho”.

 

Rehabilitación

Una de las instituciones que mejor trabaja con jóvenes en proceso de recuperación es el Centro de Día Terapéutico “Padre Galli”. El funcionario se refirió al trabajo que se realiza en este espacio y remarcó que cumple un espectro importante en cuanto al desarrollo de los jóvenes, porque “no sólo trabaja con psicológicos y profesionales sino que también se les enseña un oficio, hacen trabajos comunitarios y pasan muchas horas ocupados. Esto es distinto a la labor del CPA que es más terapéutico y al que acuden una vez cada 15 días. El trabajo en el Centro es más profundo, más localizado y entiendo que ese es el camino correcto”.

 

Más espacios

En este sentido, Oldani agregó que “hay que darle una vuelta de tuerca al tema porque Pergamino necesitaría un lugar más profundo en cuanto a tratamiento de rehabilitación, en cuanto a internación, con un seguimiento de 24 horas que no requiera derivarlo a San Pedro, Olavarría u otros lugares donde no tienen a sus familiares cerca. Si tuviésemos un espacio de este tipo, donde los chicos puedan estar ahí durante la primer parte del tratamiento, sería muy importante para sacarlo del hábitat natural, con amistades peligrosas. Siempre se recomienda que en un primer momento el chico sea sacado de ese lugar y después ir haciendo de manera progresiva el contacto con el exterior hasta que el chico esta en condiciones de recuperar la libertad y seguir con un tratamiento ambulatorio. Esto todavía no se puede lograr en Pergamino y es algo que hemos planteado varias veces”.

 

Carini: “Deberíamos interrogarnos sobre por qué una sociedad necesita consumir”

 

Marcos Carini es el director del Centro de Día Terapéutico “Padre Galli”, un espacio municipal que aborda la problemática de las adicciones con énfasis en lo preventivo. En una entrevista concedida a LA OPINION advirtió sobre un incremento en el consumo de sustancias al que consideró “importante”, en un contexto global en el que se tiende a “consumir más” y exige “pensar a Pergamino como comunidad”.

“La comunidad tiende a preguntarse de dónde viene la droga, cuando en realidad deberíamos interrogarnos sobre por qué una sociedad necesita consumir sustancias que afectan las emociones”, comenzó.

En orden a la consideración social hacia las drogas, alertó sobre una naturalización de la marihuana: “Se la consume cada vez más porque se piensa que no es mala, pero nos olvidamos que es una sustancia que genera dependencia y deterioro”, agregó y efectuó un señalamiento en orden a que es “una puerta de acceso” a otras sustancias. Asegura que “el 80 por ciento de las personas que consumen sustancias duras, se iniciaron con la marihuana; el tema es que el consumidor tiende a relativizar el efecto que produce”.

Asociada a lo “social”, puso el acento en la preocupación que generan determinadas costumbres juveniles como las fiestas electrónicas organizadas por los mismos chicos porque están asociadas al consumo de sustancias duras como el éxtasis. 

 

Lo que se consume

Con respecto al tipo de sustancias que configuran el universo de consumo en Pergamino, indicó que “el alcohol, los psicofármacos, la marihuana y la cocaína son lo más frecuente”, aunque alertó sobre el crecimiento del éxtasis.

En cuanto a la edad de inicio, señaló que está en los 16 años, aunque agregó que hay muchos chicos que se inician más tempranamente y opinó que el factor económico no es determinante del consumo en el que incurren: “Los que menor poder adquisitivo tienen, pueden llegar a otras sustancias, pero todas son psicoactivas y actúan sobre las emociones”. 

“El acceso a las drogas es difundido, si hablamos de la marihuana está en todos lados, en cualquier boliche, en las plazas en las puertas de los establecimientos educativos, no digo nada extraño, a cualquier hora del día se pueden ver chicos consumiendo; esto ocurre porque se ha naturalizado el consumo y ya no se le teme a la sanción. Cualquiera de los chicos puede ofrecer a otros, incluso cuando ellos no tienen para comprar, siempre hay un amigo que se ofrece a conseguirlo”, planteó Carini.

“Creo que hay valores culturales que se han modificado en ciertos grupos sociales en los cuales si no consumís, no estás en la misma frecuencia que los demás”.

 

El “Paco”, un fantasma

Con respecto a si en Pergamino hay consumo de “Paco”, el director del Centro de Día señaló que “muy poco” y explicó: “No tenemos información de que haya cocinas de producción de cocaína ni de ‘Paco’, puede haber casos esporádicos de chicos que consumen porque es una droga económica, pero no tenemos casos de adicción”.

Justamente por producir escasa ganancia, desde los lugares en que se producen “no se molestan” en traerla a Pergamino. Distinta sería la realidad si en nuestra ciudad se preparara (en las denominadas “cocinas”) la cocaína para su venta. En cambio, hasta el momento, los “paquetes” vienen ya armados para su comercialización, con rebajes que hacen a su calidad y a su precio; principalmente llegan desde Rosario, donde se está librando una dura y -a la luz de algunos hechos- efectiva lucha contra el narcotráfico (recomendamos leer nuestro artículo editorial del día viernes 21 de este mes). Habrá que estar atentos, porque cuando estos personajes se sientan “expulsados” de Rosario, buscarán una nueva sede de operaciones y Pergamino, a escasamente una hora de viaje, puede resultar un punto tentador. 

 

Factores de riesgo

En su condición de psicólogo, Carini opinó que hay factores de riesgo que facilitan el consumo y señaló que una menor contención familiar; pertenecer a un grupo de alto consumo o dejar la escuela, pueden favorecer las conductas adictivas. 

Consultado sobre la asociación entre delito y drogas, consideró que se comete un error cuando se piensa que están directamente relacionadas: “Sí hay chicos que no tienen poder adquisitivo y por el consumo tienen que vender para solventarlo, pero ningún chico de por sí tiene la intención de transformarse en traficante”.

“La gran mayoría de los chicos que vienen al Centro de Día no están relacionados con el delito”, planteó y mencionó que al dispositivo apenas un 25 por ciento llegan por derivación del sistema judicial y de ellos “no todos lo hacen por haber delinquido” sino que hay varios caso de conflictividad intrafamiliar.

Marcos Carini comentó que en el Centro de Día se busca que dejen de consumir y para ello se apunta a generar otros valores distintos a los del consumo. Reconoció, de todos modos,  la necesidad de ser “muy cautos” en los objetivos que se plantean para un espacio de la naturaleza del Centro de Día: “Si nos proponemos que nuestra sociedad a diferencia del mundo deje de consumir, vamos hacia un fracaso asegurado. Si en cambio evitamos que muchos chicos que hubieran consumido no lo hagan, conseguiremos nuestro cometido”.

En este sentido apeló a la frase “siempre es mejor prevenir que curar” y se interrogó sobre si las sociedades en general están preparadas para dar esta batalla.

 

 

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