El productor pergaminense vendió al país vecino varias de las ovejas que obtuvieron grandes premios en las más prestigiosas exposiciones de la raza Hampshire Down. Hoy la producción de carne ovina es sustentable. Se puede empezar con mucha menos inversión que la de bovinos, aseguró el veterinario.
Obtener en la Exposición de Palermo los premios Gran Campeón Hembra Hampshire Down, el mejor trío de hembras Hampshire Down y el Gran Campeón Hembra Pampinta no fueron tal vez los únicos méritos del pergaminense Pablo Sorasio como cabañero durante este año. Además de haber logrado colgarle a sus ovejas otras cucardas en prestigiosas exposiciones a nivel nacional (en Gualeguaychú, Río Cuarto y Jesús María), próximamente varias de sus Hampshire Down viajarán a Paraguay.
Es que las muestras de ese calibre son una vidriera a la que acuden productores, no solo argentinos sino de países vecinos: “Muchos de los cabañeros extranjeros que estuvieron en Palermo también fueron a Entre Ríos y a Córdoba para ver ovejas. A ellos les conviene comprar genética en Argentina por el tipo de cambio. Si tuvieran que traer la genética de otro país, como Inglaterra, Escocia, Nueva Zelanda o Australia, les costaría tres o cuatro veces más. Por lo tanto hoy por hoy Argentina es muy beneficiosa para comprar genética ovina”.
Según el propietario de la cabaña “La Esperanza”, ubicada en Laborde, Córdoba, esta tendencia de compra de genética por parte de productores de otros países ocurrió con los bovinos: “Esto no es nuevo, ya pasó pero con las razas Brangus o Bradford: hubo un boom de precios de todos esos animales, el que estuvo dado por la compra de productores brasileros, uruguayos y paraguayos. Quien tuvo la oportunidad de ir a Paraguay hace 20 años y puede ir ahora, ve el impresionante mejoramiento en materia de bovinos. Creo que el Brangus más importante de la historia es paraguayo, con genética que en el fondo es argentina.
“Entonces hoy por una cuestión de tipo de cambio ellos se están llevando de la Argentina la elite de la genética, para ellos es barato venir a comprar acá. No obstante para los cabañeros argentinos es una alegría y una satisfacción porque no es poco para una cabaña Argentina ver sus animales competir en otro país, y además lo que los cabañeros extranjeros pagan por estos ovinos generalmente las cabañas locales no lo pueden hacer por una cuestión de valores”.
-¿Cuáles ovinos exportó a Paraguay?
- Compraron la campeona oveja que ganó el Nacional de Gualeguaychú y la Reservada Gran Campeona de la misma exposición. También la reservada Gran Campeona que ganó en Jesús María y el segundo premio de la categoría Dos dientes ganadora en Palermo.
Son tres cabañas importantes de Paraguay que decidieron comprar genética nuestra, dos de ellas se llevaron dos borregas con la condición de que el año que viene vayan a la exposición de Asunción de Paraguay, la muestra más grande en materia de ovinos y bovinos de ese país, que se realiza justamente 15 días antes de la Exposición de Palermo.
-¿Hoy una cabaña de ovinos puede ser autofinanciable?
-Conozco muchos colegas que viven exclusivamente de la cabaña, son muy buenos cabañeros y son muy prolijos en lo que hacen. Hoy la producción de carne ovina es sustentable. Es una producción que se puede empezar con mucha menos inversión que la de bovinos; la rotación del dinero es dentro del año, ya que, por ejemplo, se preña una oveja, dentro del año parió y se vendió el cordero para faena ya terminado, o sea que el círculo cierra en un año.
El ovino necesita menores requerimientos alimenticios y a la vez requiere mano de obra, o sea que donde hay ovejas hay gente trabajando ya que este animal no se puede dejar solo porque es un animal de presa, por lo tanto está expuesto a depredadores. En cambio en la producción bovina hay que esperar nueve meses para la gestación, ocho meses de recría y después entra en el engorde, o sea que para lograr un animal de este tipo terminado hay que esperar unos dos años.
-¿Qué opina de la Ley Ovina?
-La Ley Ovina es extraordinaria pero lamentablemente en un momento se mal usó, se malinterpretó y, debido a la viveza criolla, mucha gente tomó créditos de la Ley Ovina y no los pagó. Con ese crédito podías hacer una majada, sanidad, pasturas, instalaciones, se podían comprar reproductores. Y eso daba para que algunos utilizaran ese crédito para otras inversiones que no eran específicamente del sector ovino, entonces la actividad no creció como debiera haberlo hecho.
Hoy los créditos se están enfocando más en la compra de ovejas y está bien porque están faltando majadas de producción. Cabañas estamos sobrando y falta producción. Por ejemplo en el Senasa hay 37 carpetas de distintos países que están pidiéndole carne ovina a Argentina y ni siquiera estamos pudiendo cumplir los compromisos internos.
En mi caso pertenezco a una cámara de productores de ovinos que juntamos 16.000 ovejas; vino un exportador y nos dijo que necesitaba comprarnos un contenedor de corderos por mes: no lo pudimos cumplir porque no tenemos capacidad.
Hoy vale el mismo precio el cordero en pie que el novillo en pie, y en esta época el cordero tiene más valor. Existen cadenas de supermercados que se han acercado a hablarnos para que le podamos hacer una faena de 200 corderos semanales y no se lo pudimos cumplir por el mismo motivo.
El mercado nacional está mal atendido porque no tenemos volumen. Hoy todo aquél que tiene una majada comercial vende absolutamente todos los corderos. Era un fondo que se prestaba a siete años con dos años de gracia, sin interés; era un crédito muy bueno, muchos productores ovinos lo pudieron tomar y les sirvió. Hoy la Ley se termina, parece que se va a renovar aportando unos 20 millones de pesos que se prestarán pero ahora con un interés del 15 por ciento, no es un número que haga que el crédito sea inviable.