Noticias sobre Guillermo Aguilar
Guillermo Aguilar se inició en el mundo de la música desde muy pequeño, descubriendo tempranamente una especial fascinación por la trompeta. Ante la imposibilidad de acceder al instrumento por limitaciones económicas, su ingenio y vocación lo llevaron a improvisar: adquirió una boquilla y, con la ayuda de un embudo, construyó un rudimentario clarinete que le permitía imitar el sonido y comenzar a explorar el lenguaje musical.
Tiempo después, un primo médico, conmovido por su perseverancia, le obsequió finalmente una trompeta, aunque con una condición ineludible: que se comprometiera seriamente a estudiar. Así, tomó clases con un profesor en Pergamino y más adelante continuó su formación en un Conservatorio de Rosario. Sin embargo, más allá de la educación académica, su verdadera escuela fue el escenario, donde forjó su estilo y experiencia musical.
Criado en una familia profundamente ligada al tango, Guillermo estuvo rodeado desde siempre por grandes referentes del género. Su padre fue bandoneonista y su tío violinista en la prestigiosa orquesta de tango Francini–Pontier, llegando incluso a compartir escenario con figuras legendarias como Aníbal Troilo, Astor Piazzolla y Oscar Alemán. A pesar de esta herencia tanguera, Guillermo se sintió especialmente atraído por las orquestas con predominio de instrumentos de viento, una sonoridad que marcaría decisivamente su camino artístico.
Admirador confeso de Louis Armstrong, desarrolló una destacada trayectoria como trompetista integrando diversas formaciones, entre ellas la de Mario Berrondo y sus Solistas, la Pergamino Jazz Band, la Lavaqué Blues Band y la Banda Municipal, entre muchas otras. Paralelamente, volcó su experiencia en la docencia, desempeñándose como profesor del instrumento y transmitiendo su pasión y conocimientos a nuevas generaciones de músicos.
