Como en la semana pasada, Santa Fe y Córdoba recibieron precipitaciones que superaron los 100 milímetros. El norte bonaerense, contrariamente, no sufrió este nivel de contingencias en esta campaña ya que se registraron entre 50 a 60 milímetros.
DE LA REDACCION. En general se venían soportando inclemencias y anegamientos temporarios que no significaban daño crítico para los cultivos implantados en la actual campaña agrícola. Antes de esta situación, la campaña podía calificarse de diez puntos, pero el martes pasado marcó un punto de inflexión para la zona núcleo. Las lluvias que siguieron fueron demasiado: saturaron la capacidad de los suelos, las vías naturales de escurrimiento no lograron manejar tamaño caudal de agua y los caminos quedaron inutilizables.
Este fenómeno dejó a la región núcleo dividida en tres áreas caracterizadas por distintas circunstancias, según explica el informe GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR): La primera, el centro y el norte de los departamentos cordobeses de Marcos Juárez y Unión, junto con los departamentos santafesinos de Caseros, Belgrano y San Martín es la zona más afectada y no es posible conocer el grado de pérdida de superficie bajo cultivo. La segunda, el norte bonaerense, que contrariamente no sufrió este nivel de contingencias en esta campaña. Las lluvias estuvieron dentro de los 50 a 60 milímetros y, en general, fueron bien recibidas para completar el desarrollo de los cultivos tardíos. La tercera área la conformaría, según el informe GEA, el resto de la zona núcleo, que observa agua por todos lados y los canales están llenos. La situación, desde un punto de vista general, no sería grave pero sí se verían afectados los rindes promedios por los manchoneos masivos en las zonas planas y deprimidas. El fenómeno es de tal envergadura que la evaluación del estado de los cultivos sólo debe aguardar la evolución del clima en los próximos 10 a 15 días.
El pronóstico indica el ingreso de una masa de aire con características más estables, pero hay que destacar que todavía se mantendrá muy alto el contenido de humedad en las capas bajas de la atmósfera. Mientras tanto, las temperaturas seguirán siendo elevadas. Estas características podrían desarrollar algunas precipitaciones, pero al producirse en un entorno estable las mismas serán en forma aislada, dejando algunos fenómenos muy puntuales y de corta duración.